miércoles, 2 de octubre de 2013

En ceremonia de izamiento a media asta en conmemoración del 2 de octubre de 1968






Compañeras y compañeros Regidores
funcionarios del Ayuntamiento
Distinguidos invitados del Comité y de la Brigada del 68
Ciudadanos


Han transcurrido 45 años que el país presenció la forma en que el régimen político acalló las voces y las vidas de hombres y mujeres jóvenes, la mayoría universitarios,  que de manera pacífica exigían al gobierno de la época un diálogo directo para resolver un pliego de peticiones básico para remediar los agravios cometidos por las fuerzas policiacas en contra de los estudiantes que reivindicaban en la calle su derecho a manifestarse, exigían  justicia y castigo a los responsables de los abusos cometidos por las fuerzas del orden.

La modificación al artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional, aprobada en el Congreso de la Unión el año próximo pasado, para rendir homenaje a quienes perdieron la vida en aquellos acontecimientos forma parte del esfuerzo por inscribir en la agenda cívica del país la iniciativa sostenida por miles de mexicanos por más de 4 décadas para mantener en la memoria histórica del pueblo mexicano, el origen y las consecuencias de estos lamentables hechos.

La ceremonia que hoy encabezamos en Puebla y que se realiza de manera simultánea en todo el territorio nacional, así como en las representaciones diplomáticas y Consulares con base en estas disposiciones, es la forma en que el Estado mexicano reconoce al 2 de octubre como fecha solemne de carácter luctuoso en el calendario oficial de nuestro país y brinda un justo homenaje a los caídos en la lucha por la democracia de la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en 1968.


Resulta hoy innegable que el Movimiento Estudiantil de 1968 detonó un complejo proceso de transformaciones al régimen político autoritario prevaleciente hasta esa época e introdujo una agenda política que durante más de cuarenta años ha promovido la conquista y ejercicio de derechos políticos y sociales cada vez más amplios y cuyo propósito último es que que recojan y expresen mejor la diversidad y pluralidad de nuestra nación; favorezcan una relación respetuosa entre gobernantes y gobernados; nos permitan construir un régimen político democrático, incluyente y respetuoso de la diversidad.


Aprovechar esta ocasión para recordarles a las nuevas generaciones de jóvenes y estudiantes, que son herederos y portadores de una lucha constante por tener una patria justa, equitativa e incluyente es una responsabilidad ineludible. Recordar que las libertades que hoy buscamos mantener y ampliar se han conquistado con el sacrificio de muchas mexicanas y mexicanos, es refrendar nuestro compromiso por mantener una actitud congruente con este legado.



El 2 de octubre de 1968 por ello no solo debe conmemorase como un pasaje desafortunado en la historia de México debe servirnos para continuar promoviendo el desarrollo de una sociedad civil mas activa; para mantener una actitud crítica frente al ejercicio del poder; para exigir el establecimiento de nuevos instrumentos de consulta y participación ciudadana que permitan el ejercicio efectivo de nuestros derechos políticos; promover una efectiva rendición de cuentas y el oportuno combate a la corrupción y abuso de poder que sigue prevaleciendo en nuestro país.

MUCHAS GRACIAS

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