Compañeras y compañeros
Regidores
funcionarios del Ayuntamiento
Distinguidos invitados
del Comité y de la Brigada del 68
Ciudadanos
Han transcurrido 45 años que el país presenció la forma en que
el régimen político acalló las voces y las vidas de hombres y mujeres jóvenes,
la mayoría universitarios, que de manera
pacífica exigían al gobierno de la época un diálogo directo para
resolver un pliego de peticiones básico para remediar los agravios cometidos
por las fuerzas policiacas en contra de los estudiantes que reivindicaban en la
calle su derecho a manifestarse, exigían
justicia y castigo a los responsables de los abusos cometidos por las
fuerzas del orden.
La modificación al artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la
Bandera y el Himno Nacional, aprobada en el Congreso de la Unión el año próximo
pasado, para rendir homenaje a quienes perdieron la vida en aquellos
acontecimientos forma parte del esfuerzo por inscribir en la agenda cívica del
país la iniciativa sostenida por miles de mexicanos por más de 4 décadas para
mantener en la memoria histórica del pueblo mexicano, el origen y las
consecuencias de estos lamentables hechos.
La ceremonia que hoy encabezamos en Puebla y que se realiza de
manera simultánea en todo el territorio nacional, así como en las
representaciones diplomáticas y Consulares con base en estas disposiciones, es
la forma en que el Estado mexicano reconoce al 2 de octubre como fecha solemne
de carácter luctuoso en el calendario oficial de nuestro país y brinda un justo
homenaje a los caídos en la lucha por la democracia de la plaza de las Tres
Culturas en Tlatelolco, en 1968.
Resulta hoy innegable que el Movimiento Estudiantil de
1968 detonó un complejo proceso de transformaciones al régimen político autoritario
prevaleciente hasta esa época e introdujo una agenda política que durante más
de cuarenta años ha promovido la conquista y ejercicio de derechos políticos y
sociales cada vez más amplios y cuyo propósito último es que que recojan y
expresen mejor la diversidad y pluralidad de nuestra nación; favorezcan una
relación respetuosa entre gobernantes y gobernados; nos permitan construir un
régimen político democrático, incluyente y respetuoso de la diversidad.
Aprovechar esta ocasión para recordarles a las nuevas
generaciones de jóvenes y estudiantes, que son herederos y portadores de una
lucha constante por tener una patria justa, equitativa e incluyente es una
responsabilidad ineludible. Recordar que las libertades que hoy buscamos
mantener y ampliar se han conquistado con el sacrificio de muchas mexicanas y
mexicanos, es refrendar nuestro compromiso por mantener una actitud congruente
con este legado.
El 2 de octubre de 1968 por ello no solo debe conmemorase como
un pasaje desafortunado en la historia de México debe servirnos para continuar
promoviendo el desarrollo de una sociedad civil mas activa; para mantener una
actitud crítica frente al ejercicio del poder; para exigir el establecimiento
de nuevos instrumentos de consulta y participación ciudadana que permitan el
ejercicio efectivo de nuestros derechos políticos; promover una efectiva
rendición de cuentas y el oportuno combate a la corrupción y abuso de poder que
sigue prevaleciendo en nuestro país.
MUCHAS GRACIAS
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